CatholicCambodia.org
| La Iglesia en Camboya y la diócesis de Battambang Breve referencia histórica A mediados del siglo XIX, cuando el Reino de Camboya
estaba totalmente destruido por la guerra con Tailandia, las comunidades
católicas prácticamente desaparecieron. En 1850 el Vaticano
estableció el Vicariato Apostólico de Phnom Penh, abarcando
todo el Reino de Camboya, confiándoselo al cuidado de los padres
de Missions Etrangeres de Paris (MEP). En 1866 el rey Norodom hizo que
los católicos camboyanos abandonaran Ponhea Lu y se trasladaran
a la capital, donde se les concedió un terreno para que construyeran
su iglesia. Desde 1870 a 1955, tres provincias de la Baja Camboya; Sadec,
Chaudoc and Sok Trang; fueron incluidas bajo el cuidado del Vicario Apostólico
de Phnom Penh.
En 1968 se dividió en tres el Vicariato Apostólico de Phnom Penh: Kompong Cham, Phnom Penh y Battambang. En 1970 se instauró el "Sangkaha", u organización de ayuda mutua, como el instrumento de la Iglesia para asistir a las víctimas de la guerra, más adelante pasaría a llamarse Caritas Cambodia. A Mons. Yves Ramousse, que fue nombrado a comienzos de los 60 Obispo de Phnom Penh, se le asignó en Abril de 1975 como Coadjutor un Obispo camboyano Mons. Joseph Chhmar Sala. Pero pronto la guerra indochina llegó a su fin, y en el mismo mes los Jemeres Rojos entraron en Phnom Penh. Pronto todos los extranjeros serían expulsados y las ciudades vaciadas. Todos los religiosos y sacerdotes camboyanos, excepto unas cuantas hermanas que casualmente estaban fuera del país, y multitud de católicos camboyanos perdieron la vida durante el genocidio. Todas las iglesias, excepto tres, fueron destruidas. El obispo Tep Im fue asesinado y el obispo Joseph Chhmar murió de hambre y fatiga en Tang Kork, un pueblo al norte de Phnom Penh. La pequeña cabaña en que vivió se conserva hoy en día como símbolo nacional para honrar a los mártires camboyanos. El sacerdote francés P. Jean Badre también perdió la vida, al igual que muchos de origen vietnamita. Al final del período de los Jemeres Rojos, en 1979 y principios de los 80, unos cuantos católicos se encontraban entre las miles de personas que vivían en los campos de refugiados a lo largo de la frontera tailandesa. Las pequeñas comunidades crecieron y durante este tiempo de exilio, los padres de las Misiones Extranjeras de París (MEP) hicieron grandes esfuerzos para traducir la Biblia y la liturgia a la lengua Jemer. En 1990 las comunidades recuperaron la libertad de culto en Camboya y se restableció Caritas Camboya después de una ausencia de 15años. Con el regreso de los refugiados a principio de los 90, las frágiles comunidades se vieron enormemente fortalecidas. El Obispo Yves Ramousse, responsable del cuidado pastoral de las comunidades católica dispersa por el mundo, volvió oficialmente en 1992. Un sacerdote camboyano fue ordenado en 1955 y actualmente es el Vicario General de la Prefectura de Battambang. Se nombró en 1997 un nuevo Obispo para la Prefectura de Kompong Cham. EL 2 de Julio de 2000 se restableció la Prefectura Apostólica de Battambang con el nombramiento de Mons. Enrique Figaredo SJ como Obispo. Con la ordenación en Diciembre de 2001 de cuatro sacerdotes camboyanos, se empieza a hacer realidad el sueño de construir una verdadera Iglesia camboyana. La Prefectura de Battambang Existe un registro de un jesuita llamado "Siesang" que vivió en Battambang a finales del siglo XVIII y que desarrollaba un programa de atención al necesitado, huérfano, anciano y discapacitado. Los misioneros pagaban para liberar a los esclavos y les compraban arrozales para que mejoraran su calidad de vida. A finales del siglo XIX la comunidad en Battambang era mayormente vietnamita. En 1905, dos hermanas de la Providencia de Portieux fueron a Battambang y abrieron un orfanato y un hospital. Una iglesia que fue construida en este terreno fue completamente destruida por los Jemeres Rojos.
En 1968 se nombró a Mons. Paul Tep Im Sotha como primer Prefecto Apostólico de Battambang. Pero la tormenta de la guerra ya comenzaba a acechar. El bombardeo americano de Camboya comenzó en este tiempo. El conflicto continuó hasta que los Jemeres Rojos tomaron Phnom Penh en Abril de 1975, momento en que empezó el genocidio del pueblo camboyano. Entre las millones de víctimas se encontraba Mons. Paul Tep Im Sotha, asesinado junto al padre Jean Badre, Benedictino francés, en Mayo de 1975 en Bat Trang, distrito de Mongolborei, en la Provincia de Banteay Meanchey. Con el regreso de los refugiados a principios de los 90, las comunidades católicas del noroeste empezaron a reunirse y a rezar unidas. Los refugiados dieron nueva vida, debido a la intensa formación que recibieron durante su exilio en Tailandia, principalmente bajo el apoyo y guía de los padres de las Misiones Extranjeras de París (MEP). Aunque los derechos de propiedad privada se perdieron durante los años turbios de exilio, la Iglesia Católica fue capaz de volver a comprar los terrenos y edificios que antes eran el hospital de las Hermanas de la Providencia en Battambang. Rápidamente se convirtió en el centro pastoral para asistir a las pequeñas comunidades en su camino hacia una nueva vida.
Con el nombramiento en el 2000 de Mons. Enrique Figaredo SJ como Prefecto Apostólico u Obispo de Battambang, comienza una nueva era para la Iglesia en ese lugar. Kike, como es conocido, ha trabajado desde 1985 con camboyanos, concretamente con los discapacitados. Primero trabajó con el Jesuit Refugee Service (JRS) en los campos de Tailandia entre 1985-88 y posteriormente entre 1993-2000 en Banteay Prieb o el Centro de la Paloma, un centro que provee a discapacitados de la formación profesional necesaria para cultivar habilidades que generen ingresos. A través de este centro el JRS pretendía estar presente en el interior de Camboya cuando comenzase el proceso de repatriación. Una vez que el acuerdo de paz se firmó y un gobierno democrático ocupó su lugar, el JRS fue sustituido por el JSC (Jesuit Service Cambodia) con una fuerte presencia en esta Prefectura. Con el nombramiento en el 2000 de Mons. Enrique Figaredo SJ como Prefecto Apostólico u Obispo de Battambang, comienza una nueva era para la Iglesia en ese lugar. Kike, como es conocido, ha trabajado desde 1985 con camboyanos, concretamente con los discapacitados. Primero trabajó con el Jesuit Refugee Service (JRS) en los campos de Tailandia entre 1985-88 y posteriormente entre 1993-2000 en Banteay Prieb o el Centro de la Paloma, un centro que provee a discapacitados de la formación profesional necesaria para cultivar habilidades que generen ingresos. A través de este centro el JRS pretendía estar presente en el interior de Camboya cuando comenzase el proceso de repatriación. Una vez que el acuerdo de paz se firmó y un gobierno democrático ocupó su lugar, el JRS fue sustituido por el JSC (Jesuit Service Cambodia) con una fuerte presencia en esta Prefectura. Debido a la dedicación de la Compañía
de Jesús hacia Camboya, el Vaticano pidió al Padre General
de los Jesuitas que tomase el liderazgo de la Iglesia Católica
en el noroeste de Camboya, requiriendo que se le ofreciera servir a Kike
Figaredo como Prefecto Apostólico de Battambang.En Diciembre de
2001 el P. Nget Viney fue uno de los cuatro sacerdotes camboyanos ordenados,
él es el segundo sacerdote asignado a la Prefectura de Battambang. Conociendo a las Comunidades Católicas
Cuando Mons. Figaredo llegó a Battambang, le informaron de que había cerca de 15 comunidades. Se han encontrado 22 comunidades y en algunos lugares están emergiendo nuevas comunidades gracias a familiares o particulares que se reúnen para rezar y para crecer en solidaridad. Son especialmente impresionantes las comunidades de repatriados, con poco o a veces ningún medio material, gozan de una profunda fe y gran predisposición a ayudarse mutuamente. La mayoría de las comunidades incluyen algunos repatriados cuya fe se ha visto fortalecida durante el exilio, a menudo gracias al contacto con los padres de Missions Etrangères de Paris que demostraron una devota atención al cuidado pastoral durante esos años. Tres comunidades de etnia vietnamita han sido descubiertas en los pueblos flotantes del lago Tonle Sap, son comunidades muy pobres pero muy devotas. En este momento disfrutan de iglesias flotantes y gozan regularmente de oportunidades para recibir los sacramentos. Viven en enclaves étnicos y tienen poco contacto con la sociedad camboyana. A veces no tienen papeles oficiales que les reconozca nacionalidad camboyana. Debido a la larga y duradera tensión entre camboyanos y vietnamitas, la tarea de integrarles en la Iglesia camboyana se plantea muy delicada. Para procurar dicha integración, hemos empezado a impartir clases de alfabetización en camboyano y vietnamita para adultos y niños de estas comunidades.
La tierra es una enorme necesidad para los pobres de
esta región, y gracias a los esfuerzos del Yves Ramousse, que ostentaba
la responsabilidad global de esta diócesis desde 1992, algo de
tierra fue comprada para ayudar a algunas comunidades mediante producción
agrícola. |
All Rights Reserved © 2006 Catholic Social Communications