| La Iglesia en Camboya y la diócesis
de Battambang
Breve referencia histórica
A mediados del siglo XIX, cuando el Reino de Camboya
estaba totalmente destruido por la guerra con Tailandia, las comunidades
católicas prácticamente desaparecieron. En 1850 el Vaticano
estableció el Vicariato Apostólico de Phnom Penh, abarcando
todo el Reino de Camboya, confiándoselo al cuidado de los padres
de Missions Etrangeres de Paris (MEP). En 1866 el rey Norodom hizo que
los católicos camboyanos abandonaran Ponhea Lu y se trasladaran
a la capital, donde se les concedió un terreno para que construyeran
su iglesia. Desde 1870 a 1955, tres provincias de la Baja Camboya; Sadec,
Chaudoc and Sok Trang; fueron incluidas bajo el cuidado del Vicario Apostólico
de Phnom Penh.
Durante el Protectorado Francés muchos católicos vinieron
desde Vietnam y se establecieron en Camboya. En 1881 las Hermanas de la
Providencia de Portieux empezaron a construir su casa en Phnom Penh, y
en 1905 dos hermanas de ellas fueron a Battambang. En 1952 se construyó
un monasterio de monjes benedictinos de La Pierre-Qui-Vire, en Kep, provincia
de Kampot. En 1957 se ordenó el primer sacerdote camboyano.

Mujeres en Kompong Kor |
En 1968 se dividió en tres el Vicariato Apostólico
de Phnom Penh: Kompong Cham, Phnom Penh y Battambang. En 1970 se instauró
el "Sangkaha", u organización de ayuda mutua, como el
instrumento de la Iglesia para asistir a las víctimas de la guerra,
más adelante pasaría a llamarse Caritas Cambodia. A Mons.
Yves Ramousse, que fue nombrado a comienzos de los 60 Obispo de Phnom
Penh, se le asignó en Abril de 1975 como Coadjutor un Obispo camboyano
Mons. Joseph Chhmar Sala. Pero pronto la guerra indochina llegó
a su fin, y en el mismo mes los Jemeres Rojos entraron en Phnom Penh.
Pronto todos los extranjeros serían expulsados y las ciudades vaciadas.
Todos los religiosos y sacerdotes camboyanos, excepto
unas cuantas hermanas que casualmente estaban fuera del país, y
multitud de católicos camboyanos perdieron la vida durante el genocidio.
Todas las iglesias, excepto tres, fueron destruidas. El obispo Tep Im
fue asesinado y el obispo Joseph Chhmar murió de hambre y fatiga
en Tang Kork, un pueblo al norte de Phnom Penh. La pequeña cabaña
en que vivió se conserva hoy en día como símbolo
nacional para honrar a los mártires camboyanos. El sacerdote francés
P. Jean Badre también perdió la vida, al igual que muchos
de origen vietnamita. Al final del período de los Jemeres Rojos,
en 1979 y principios de los 80, unos cuantos católicos se encontraban
entre las miles de personas que vivían en los campos de refugiados
a lo largo de la frontera tailandesa. Las pequeñas comunidades
crecieron y durante este tiempo de exilio, los padres de las Misiones
Extranjeras de París (MEP) hicieron grandes esfuerzos para traducir
la Biblia y la liturgia a la lengua Jemer.
En 1990 las comunidades recuperaron la libertad de culto
en Camboya y se restableció Caritas Camboya después de una
ausencia de 15años. Con el regreso de los refugiados a principio
de los 90, las frágiles comunidades se vieron enormemente fortalecidas.
El Obispo Yves Ramousse, responsable del cuidado pastoral de las comunidades
católica dispersa por el mundo, volvió oficialmente en 1992.
Un sacerdote camboyano fue ordenado en 1955 y actualmente es el Vicario
General de la Prefectura de Battambang. Se nombró en 1997 un nuevo
Obispo para la Prefectura de Kompong Cham. EL 2 de Julio de 2000 se restableció
la Prefectura Apostólica de Battambang con el nombramiento de Mons.
Enrique Figaredo SJ como Obispo. Con la ordenación en Diciembre
de 2001 de cuatro sacerdotes camboyanos, se empieza a hacer realidad el
sueño de construir una verdadera Iglesia camboyana.
La Prefectura de Battambang
Existe un registro de un jesuita llamado "Siesang"
que vivió en Battambang a finales del siglo XVIII y que desarrollaba
un programa de atención al necesitado, huérfano, anciano
y discapacitado. Los misioneros pagaban para liberar a los esclavos y
les compraban arrozales para que mejoraran su calidad de vida. A finales
del siglo XIX la comunidad en Battambang era mayormente vietnamita. En
1905, dos hermanas de la Providencia de Portieux fueron a Battambang y
abrieron un orfanato y un hospital. Una iglesia que fue construida en
este terreno fue completamente destruida por los Jemeres Rojos.

P. Pierre Sophal |
En 1968 se nombró a Mons. Paul Tep Im Sotha como
primer Prefecto Apostólico de Battambang. Pero la tormenta de la
guerra ya comenzaba a acechar. El bombardeo americano de Camboya comenzó
en este tiempo. El conflicto continuó hasta que los Jemeres Rojos
tomaron Phnom Penh en Abril de 1975, momento en que empezó el genocidio
del pueblo camboyano. Entre las millones de víctimas se encontraba
Mons. Paul Tep Im Sotha, asesinado junto al padre Jean Badre, Benedictino
francés, en Mayo de 1975 en Bat Trang, distrito de Mongolborei,
en la Provincia de Banteay Meanchey.
Con el regreso de los refugiados a principios de los
90, las comunidades católicas del noroeste empezaron a reunirse
y a rezar unidas. Los refugiados dieron nueva vida, debido a la intensa
formación que recibieron durante su exilio en Tailandia, principalmente
bajo el apoyo y guía de los padres de las Misiones Extranjeras
de París (MEP). Aunque los derechos de propiedad privada se perdieron
durante los años turbios de exilio, la Iglesia Católica
fue capaz de volver a comprar los terrenos y edificios que antes eran
el hospital de las Hermanas de la Providencia en Battambang. Rápidamente
se convirtió en el centro pastoral para asistir a las pequeñas
comunidades en su camino hacia una nueva vida.
Con el nombramiento en el 2000 de Mons. Enrique Figaredo
SJ como Prefecto Apostólico u Obispo de Battambang, comienza una
nueva era para la Iglesia en ese lugar. Kike, como es conocido, ha trabajado
desde 1985 con camboyanos, concretamente con los discapacitados. Primero
trabajó con el Jesuit Refugee Service (JRS) en los campos de Tailandia
entre 1985-88 y posteriormente entre 1993-2000 en Banteay Prieb o el Centro
de la Paloma, un centro que provee a discapacitados de la formación
profesional necesaria para cultivar habilidades que generen ingresos.
A través de este centro el JRS pretendía estar presente
en el interior de Camboya cuando comenzase el proceso de repatriación.
Una vez que el acuerdo de paz se firmó y un gobierno democrático
ocupó su lugar, el JRS fue sustituido por el JSC (Jesuit Service
Cambodia) con una fuerte presencia en esta Prefectura.
Con el nombramiento en el 2000 de Mons. Enrique Figaredo
SJ como Prefecto Apostólico u Obispo de Battambang, comienza una
nueva era para la Iglesia en ese lugar. Kike, como es conocido, ha trabajado
desde 1985 con camboyanos, concretamente con los discapacitados. Primero
trabajó con el Jesuit Refugee Service (JRS) en los campos de Tailandia
entre 1985-88 y posteriormente entre 1993-2000 en Banteay Prieb o el Centro
de la Paloma, un centro que provee a discapacitados de la formación
profesional necesaria para cultivar habilidades que generen ingresos.
A través de este centro el JRS pretendía estar presente
en el interior de Camboya cuando comenzase el proceso de repatriación.
Una vez que el acuerdo de paz se firmó y un gobierno democrático
ocupó su lugar, el JRS fue sustituido por el JSC (Jesuit Service
Cambodia) con una fuerte presencia en esta Prefectura.
Debido a la dedicación de la Compañía
de Jesús hacia Camboya, el Vaticano pidió al Padre General
de los Jesuitas que tomase el liderazgo de la Iglesia Católica
en el noroeste de Camboya, requiriendo que se le ofreciera servir a Kike
Figaredo como Prefecto Apostólico de Battambang.En Diciembre de
2001 el P. Nget Viney fue uno de los cuatro sacerdotes camboyanos ordenados,
él es el segundo sacerdote asignado a la Prefectura de Battambang.
En Diciembre de 2001 el P. Nget Viney fue uno de los cuatro sacerdotes
camboyanos ordenados, él es el segundo sacerdote asignado a la
Prefectura de Battambang
Conociendo a las Comunidades Católicas

Iglesia de Ta Pung |
Cuando Mons. Figaredo llegó a Battambang, le informaron
de que había cerca de 15 comunidades. Se han encontrado 22 comunidades
y en algunos lugares están emergiendo nuevas comunidades gracias
a familiares o particulares que se reúnen para rezar y para crecer
en solidaridad. Son especialmente impresionantes las comunidades de repatriados,
con poco o a veces ningún medio material, gozan de una profunda
fe y gran predisposición a ayudarse mutuamente. La mayoría
de las comunidades incluyen algunos repatriados cuya fe se ha visto fortalecida
durante el exilio, a menudo gracias al contacto con los padres de Missions
Etrangères de Paris que demostraron una devota atención
al cuidado pastoral durante esos años.
Tres comunidades de etnia vietnamita han sido descubiertas
en los pueblos flotantes del lago Tonle Sap, son comunidades muy pobres
pero muy devotas. En este momento disfrutan de iglesias flotantes y gozan
regularmente de oportunidades para recibir los sacramentos. Viven en enclaves
étnicos y tienen poco contacto con la sociedad camboyana. A veces
no tienen papeles oficiales que les reconozca nacionalidad camboyana.
Debido a la larga y duradera tensión entre camboyanos y vietnamitas,
la tarea de integrarles en la Iglesia camboyana se plantea muy delicada.
Para procurar dicha integración, hemos empezado a impartir clases
de alfabetización en camboyano y vietnamita para adultos y niños
de estas comunidades.
Comunidad de Chomnaom |
La tierra es una enorme necesidad para los pobres de
esta región, y gracias a los esfuerzos del Yves Ramousse, que ostentaba
la responsabilidad global de esta diócesis desde 1992, algo de
tierra fue comprada para ayudar a algunas comunidades mediante producción
agrícola.
Casi todas las iglesias de la Prefectura fueron destruidas en tiempos
de los Jemeres Rojos, por lo que las comunidades muestran gran determinación
hacia la construcción de iglesias. Durante los últimos años
hemos estado comprando casas que sirvieran de centros de la comunidad
o construyendo iglesias, incluso provisionales hechas de materiales locales.
En Kompong Thom el P. Tonlop Sophal ayudó a fortalecer las comunidades
católicas y construyó, junto con la comunidad, una gran
iglesia cuando era párroco, y el P. Bernard Dupraz, como Vicario
en Battambang, también hizo un enorme esfuerzo en fortalecer las
comunidades católicas y colaboró durante los años
90 con la comunidad de Chomnaom en la construcción de una preciosa
iglesia que en breve será bendecida.
La región está muy afectada por la proximidad con la frontera
tailandesa. Muchas familias, en especial las familias rurales pobres,
tienen algún miembro trabajando al otro lado de la frontera. La
gente de los pueblos lleva un estilo de vida muy diferente al de las comunidades
agrícolas, y las vidas de las comunidades católicas reflejan
esas diferencias.
Lo más impresionante de todo es el número de niños
y jóvenes que hay en esta Prefectura. Está claro que debemos
dedicar nuestros esfuerzos a que los jóvenes tengan recursos, capacidades
y posibilidades para enfrentarse al complejo futuro que le espera a su
precioso país.
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